LAS PUERTAS DEL VIEJO VAGÓN YA SE HAN CERRADO

girl vagon

En un momento de reflexión me di cuenta de que han pasado muchas cosas importantes en esta primera mitad del año. He recibido una sobrecarga ininterrumpida de aprendizaje que me ha ayudado a conocerme cada vez mejor y a afinar la dirección de mi brújula interior. Estos sucesos han traído cambios físicos, mentales y espirituales. En poco tiempo he logrado entender que la mayoría de las respuestas que buscaba están en mi interior. Quitar telarañas de mi mente y explorar la infinidad de mi espíritu me ha llevado a remover varias capas de complejidad en mi vida. Enfocarme en mi visión y conectarme con mi don es mi prioridad número uno.

Cada error, cada viaje, cada persona o cada situación abre la puerta para acumular más experiencia. Muchas veces cuando experimentamos dolor, dejamos que nuestras emociones cieguen nuestra mente y matamos la posibilidad de aprender de la situación. No voy a entrar a detalle pero a principios del año mi ex novia me dejo por alguien más, obviamente esta situación me trajo un dolor implícito que soportar, pero sin embargo, también me trajo la oportunidad de reconocer en mi interior un trasfondo más grande que la situación en sí; No la culpo, mis acciones pasadas influyeron a que esto sucediera. Toda la energía de la vida está conectada y mis amigos cercanos que estén leyendo esto sabrán a que me refiero.

El punto es que cada día estoy más cerca de vivir en armonía con mis errores, y cada día estoy más cerca de ser cien por ciento fiel a mi visión. Sobrepensar las cosas es una maldición que me ha robado tiempo, energía y motivación. Hoy intento vivir tomando acciones continuas que me acerquen a cumplir mis metas. Ciclos de años llegan a su final para dar paso al comienzo de una nueva etapa. Creo que la analogía de que nuestra vida es como viajar en un tren donde suben y bajan personas durante el camino no esta cien por ciento completa; A veces, nosotros mismos somos los que nos bajamos del tren, dejando atrás una vida y a personas que por más que nos duela no nos ayudarán a llegar al siguiente nivel.

Hoy yo estoy parado en el anden y las puertas del vagón donde viajaba están a punto de cerrarse. Algo en mi interior me dice que vuelva a subir, sin embargo ese viejo tren ya no se dirige a mi destino. Las puertas se cierran lentamente, a través de las ventanas puedo ver los rostros de las personas que dejarán mi vida. El tren comienza a avanzar. Una lágrima se escapa de mis ojos delatando mi dolor.

En pocos segundos los vagones en los que alguna vez viajaba se alejan hasta perderse en el horizonte. Doy media vuelta y levanto mi mirada para revisar cual es la próxima estación. Las señales marcan una dirección a la que nunca he viajado, mi corazón siente una mezcla de miedo y curiosidad. El anden esta vacío, el aire frío es mi único acompañante. A lo lejos veo venir las luces del próximo tren. Bajo mi cabeza y junto mis manos dentro de mi chamarra para darme calor. Una pregunta nace en mi cabeza… ¿Qué rostros me encontraré cuando se abran las puertas del próximo tren?.