EL GUÍA SUSURRA EL CAMINO, QUIERO ATREVERME A ESCUCHAR

brujula

Avanzamos hacia todos lados, a veces sentimos que vamos en circulo y de vez en cuando ni siquiera sabemos porqué escogimos el camino que estamos recorriendo.

Las dudas e inseguridades son naturales, sin embargo estas nublan nuestra mente y no nos dejan ver claro nuestro siguiente paso. Nuestros familiares, amigos y conocidos nos dicen que tomemos cierto camino, que cumplamos ciertas metas, que todo tiene que tener un orden lógico y coherente. Sin embargo, aunque sigamos sus consejos, hay días en que nos despertamos y no tenemos ni la menor idea de porqué vamos a hacer lo que teníamos planeado para ese día.

Es difícil, es difícil aceptar que hemos recorrido un camino equivocado, pero si no somos lo suficientemente conscientes para aceptar un error, no podremos aprender la lección que éste nos deja y realmente el camino que habremos recorrido habrá sido en vano. Un error no es malo, un error significa progreso, un error significa que estamos intentando cosas. El error es malo cuando somos tercos y aplicamos la misma formula intentando lograr un resultado diferente. Lo peor que podemos hacer es vendarnos los ojos y caminar voluntariamente ciegos en un camino “seguro” que alguien más ha impuesto para nosotros.

Personalmente, mis días oscuros nacen cuando mi brújula interior no apunta en una dirección especifica. Mi mente lucha por encontrar la razón de mi desvío, pero la mayoría de las veces, sólo el tiempo logra responder esta pregunta. Entender que no existe una línea de meta definitiva y comprender que nunca tendré todas las respuestas, son las cosas que más trabajo me han costado meter en mi cabeza. La vida es un ciclo de objetivos que cumplir, así que es nuestra decisión si vivimos disfrutando el proceso o sufriendo por lo que no tenemos.

Constantemente lucho para entender cómo equilibrar todas las cosas que quiero hacer en mi vida. Cuando me siento a platicar conmigo mismo, llego a la misma conclusión; Todo es sencillo, simplemente hazlo. No estoy diciendo que lograr cosas grandes sea sencillo, pero mi conclusión se refiere a que todo gran objetivo se cumple tomando pequeñas decisiones todos los días. Desafortunadamente, en un mundo lleno de distracciones, enfocarnos constantemente a lo que queremos resulta una tarea titánica.

El ingrediente que hay que agregar a la mezcla es paciencia. Entender que las cosas que valen la pena toman tiempo en lograrse (muuucho tiempo), pero a la vez, entender que no podemos dejar de trabajar y avanzar hacia nuestras metas todos los días. Paciencia para lo grande, pero rapidez para lo pequeño, ésa es la receta que se ha implantado en mi cabeza últimamente.